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Malposiciones del pie

A continuación se describen las malposiciones del pie. Se explica qué formas de malposiciones pueden aparecer. Después se exponen las causas de una malposición del pie y se muestran posibles síntomas. Además, se explica, basándose en el modo de acción de kybun y con consejos de uso prácticos y ejercicios de ejemplo, cómo tratar una malposición en el pie y cómo reducir a largo plazo las posibles molestias.

 
 
 
 
 
Malposiciones del pie
Autor: K. Zbinden

Definición

¿Qué son las malposiciones del pie?

Una malposición del pie describe desviaciones de la forma y la estática naturales del pie. El pie humano es una estructura compleja formada por 26 huesos, numerosas articulaciones, ligamentos, tendones y músculos, que en conjunto proporcionan estabilidad, movilidad y amortiguación. Una forma de pie sana se caracteriza por un arco longitudinal y transversal bien desarrollados, que distribuyen de manera uniforme la carga al caminar y al estar de pie.
Si se produce una alteración o debilitamiento de estas estructuras de los arcos, aparecen malposiciones del pie. Estas malposiciones no solo influyen en la alineación del pie, sino que también repercuten en todo el eje de la pierna, así como en el tobillo, la rodilla, la cadera y la espalda. La colaboración correcta de músculos, tendones y ligamentos es decisiva para una función saludable del pie. Si esta interacción se ve alterada —por ejemplo, por falta de movimiento, cargas incorrectas o calzado inadecuado— el pie ya no puede cumplir suficientemente su amortiguación natural. El resultado son sobrecargas, cargas incorrectas y, con frecuencia, dolor en el pie o el tobillo, que a largo plazo pueden favorecer otras molestias del aparato locomotor.

¿Qué tipos de malposiciones del pie existen?
Existen diversas formas de malposiciones del pie, que se diferencian por su grado de expresión y por sus efectos. A menudo, las distintas malposiciones no aparecen de forma aislada, sino combinadas entre sí. Entre las malposiciones del pie más conocidas y extendidas se encuentran el pie valgo (Knickfuss), el pie plano valgo (Senkfuss), el pie plano (Plattfuss), el pie transverso plano (Spreizfuss) y el pie cavo (Hohlfuss).

NormalNormal
Pie transverso planoSpreizfuss
Pie cavoHohlfuss
Pie valgoKnickfuss
Pie plano valgoSenkfuss
Pie planoPlattfuss
  • Pie valgo

    En el pie valgo, el talón se inclina hacia dentro, de modo que el eje del pie ya no discurre recto. A menudo esta malposición aparece en combinación con un pie plano valgo. Debido al colapso, la parte interna del pie soporta más carga, lo que puede provocar dolor, fatiga y una estabilidad reducida. Un pie valgo puede ser congénito o desarrollarse con el tiempo por debilidad del tejido conjuntivo, sobrepeso o cargas incorrectas. La estática alterada suele afectar también a las articulaciones de la rodilla y la cadera. En niños pequeños, esta posición del pie se considera una etapa normal del desarrollo y, por tanto, no requiere tratamiento.

  • Pie plano valgo

    El pie plano valgo se caracteriza por un arco longitudinal aplanado. Como consecuencia, el borde interno del pie desciende y la función natural de amortiguación se ve afectada. El peso corporal se distribuye de forma menos óptima, lo que puede causar dolor en el pie, en los tobillos o incluso en las rodillas. El pie plano valgo suele aparecer a lo largo de la vida debido a un debilitamiento de la musculatura y de los ligamentos. Es una de las malposiciones del pie más frecuentes en la edad adulta.

  • Pie plano

    En el pie plano, el arco longitudinal ha descendido casi por completo, de modo que el pie apoya casi totalmente en el suelo. En comparación con el pie plano valgo, el aplanamiento es más marcado. Esto supone la pérdida de gran parte de la amortiguación natural, lo que puede provocar molestias en el pie y en las articulaciones superiores. El pie plano puede ser congénito o desarrollarse con el tiempo. Debido a la forma alterada del pie, suele producirse una sobrecarga de músculos y ligamentos.

  • Pie transverso plano

    En el pie transverso plano, el arco transversal del pie está aplanado. Esto ensancha el antepié y carga más los huesos del metatarso. El peso corporal deja de distribuirse uniformemente, lo que puede generar puntos de presión, dolor en la zona del antepié y la formación de callosidades o durezas. El pie transverso plano suele desarrollarse a lo largo de la vida, favorecido por la inactividad, el sobrepeso o un calzado inadecuado.

  • Pie cavo

    El pie cavo es el opuesto del pie plano valgo o del pie plano. Aquí, el arco longitudinal está excesivamente pronunciado. Como consecuencia, gran parte del peso corporal recae sobre el talón y el antepié. Esta carga puntual puede provocar dolor, inestabilidad y puntos de presión. En la mayoría de los casos, el pie cavo se origina por una tensión muscular alterada en la musculatura del pie y la pantorrilla. Suele desarrollarse a lo largo de la vida y a menudo aparece por primera vez en la edad adulta. En algunos casos, puede ser congénito. Debido a los acortamientos marcados, el pie es menos elástico y amortigua peor los impactos al caminar.

Causa de las malposiciones del pie

Las causas de las malposiciones del pie se encuentran con frecuencia en el estilo de vida moderno y en las condiciones ambientales cambiantes. El pie es un sistema altamente complejo y resistente, que en cada paso debe absorber, amortiguar, transmitir y controlar fuerzas. Para que esto funcione sin problemas, el pie depende de movimiento regular, trabajo muscular activo y estímulos de carga naturales. Si el pie se mueve poco durante mucho tiempo, se carga de forma unilateral o se ve limitado en su función natural por un calzado inadecuado, se producen adaptaciones funcionales. Estas adaptaciones constituyen la base para la aparición de malposiciones del pie como el pie valgo, pie plano valgo, pie transverso plano, pie plano o pie cavo. Mientras que nuestros antepasados se movían mayoritariamente descalzos sobre un terreno natural e irregular y, de este modo, entrenaban continuamente la musculatura del pie y los arcos longitudinal y transversal, la vida cotidiana actual suele estar marcada por el sedentarismo, movimientos monótonos y suelos duros. Estas condiciones afectan directamente a la estática, estabilidad y movilidad del pie. A continuación se describen los efectos de estos cambios en la aparición de malposiciones del pie.

Falta de movimiento y estilo de vida sedentario
La ausencia de movimiento hace que el pie ya no pueda aprovechar su rango funcional natural. Las articulaciones del pie, los músculos y las fascias dependen de movimiento regular para mantenerse estables, resistentes y adaptables. Si el pie se mueve poco, se producen varios cambios funcionales que favorecen una malposición del pie.

Falta de movimiento y estilo de vida sedentario

  • Musculatura debilitada

    Los arcos del pie no solo se sostienen pasivamente mediante ligamentos y tendones, sino que, sobre todo, se estabilizan de forma activa mediante la musculatura del pie. Con la falta de movimiento, esta musculatura se atrofia de manera gradual. Especialmente los pequeños músculos intrínsecos del pie, que se encuentran directamente en el pie y son responsables de la forma y la tensión de los arcos longitudinal y transversal. Cuando esta musculatura pierde fuerza, el arco ya no puede mantener su altura natural. El arco longitudinal desciende, lo que favorece el desarrollo de un pie plano valgo o un pie plano. Al mismo tiempo, el arco transversal pierde estabilidad, pudiendo formarse un pie transverso plano.
    Si falta la guía muscular, al estar de pie y al caminar el pie se sale con mayor facilidad de su eje óptimo. A menudo el talón se inclina hacia dentro, lo que conduce al desarrollo de un pie valgo. Esta malposición no solo afecta al propio pie, sino que modifica todo el eje de la pierna hasta la rodilla y la cadera. Así pueden aparecer molestias adicionales que van mucho más allá del pie.

  • Cambios en la tensión muscular y fascial

    Un estilo de vida sedentario suele provocar acortamientos en las cadenas musculares y fasciales de las piernas, especialmente en la musculatura de la pantorrilla y en la línea posterior de la pierna. Estas relaciones de tensión alteradas se transmiten directamente al pie. Las estructuras acortadas tiran del pie hacia determinadas posiciones e influyen en la alineación del arco. Según la expresión individual, esto puede favorecer tanto un aplanamiento del arco del pie como una curvatura excesiva, típica del pie cavo.
    Esta situación de tensión alterada dificulta aún más que el pie se mueva de manera libre y armónica. Se pierde la amortiguación natural y el pie reacciona con menos flexibilidad a las cargas. Con ello aumenta el riesgo de que las malposiciones se consoliden o de que surjan nuevas molestias.

  • Disminución de la movilidad del pie

    Si el pie no se utiliza regularmente a lo largo de todo su rango de movimiento, algunas articulaciones pierden movilidad. Las muchas pequeñas articulaciones del pie necesitan moverse para mantenerse flexibles y funcionales. Si falta este movimiento, se van rigidizando. Disminuye la capacidad natural de adaptación del pie, lo que provoca que ciertas estructuras se sobrecarguen mientras otras siguen debilitándose.
    Esta movilidad limitada refuerza las malposiciones existentes del pie, porque el pie ya no es capaz de compensar las cargas incorrectas. Al mismo tiempo, aumenta la probabilidad de dolor, ya que la carga ya no puede distribuirse de forma uniforme. Con el tiempo puede derivar en un círculo vicioso: menos movimiento conduce a más molestias y más molestias conducen a aún menos movimiento.

Suelos duros y planos, y calzado rígido y de soporte

Además de la falta de movimiento, las condiciones ambientales actuales también tienen una influencia considerable en la estática del pie. Los suelos duros y planos y el calzado rígido y de soporte modifican la biomecánica natural al caminar y estar de pie.

Caminar sobre suelos duros

  • Mayor impacto de fuerzas

    Al caminar sobre superficies blandas y cedevoles como praderas, arena o musgo, la energía del impacto es absorbida y amortiguada suavemente por el suelo. En cambio, las superficies duras y uniformes como el hormigón o el asfalto reflejan casi por completo esa energía de vuelta al pie, aumentando notablemente la carga sobre sus estructuras. El pie dispone de una función natural de amortiguación que atenúa los impactos al caminar o correr. Los suelos duros y el calzado rígido perjudican esta función protectora, ya que las fuerzas de choque apenas se filtran. Como resultado, las estructuras del pie deben compensar de manera continua cargas más altas, lo que a largo plazo puede provocar sobrecarga, malposición o desgaste.

Ley de Newton

  1. Fuerza en newtons
  2. Tiempo en segundos
  3. Caminar sobre un suelo plano y duro con zapatos kybun
  4. Caminar sobre un suelo plano y duro con otros zapatos
  • Tiempo de reacción acortado de la musculatura del pie

    Además, los suelos duros y los zapatos rígidos no solo provocan un mayor impacto de fuerzas, sino que también hacen que esas fuerzas se transmitan más rápidamente al pie. Debido al impacto más temprano y más elevado, la musculatura del pie dispone de menos tiempo para estabilizar activamente. En particular, los arcos transversal y longitudinal no pueden activarse y, por tanto, ya no pueden cumplir de forma óptima su función amortiguadora y de soporte. Por la reducción de la actividad de la musculatura del pie, este se apoya más en ligamentos y estructuras pasivas. Esto puede favorecer la aparición de un pie valgo o el empeoramiento de malposiciones existentes. Debido a la activación muscular insuficiente, el pie ya no puede rodar de forma controlada tras el apoyo del talón. El mediopié y el antepié descienden sin control. A largo plazo, esto puede conducir a malposiciones, sobrecargas o fatiga prematura de la musculatura del pie.

  • Limitación del movimiento natural del pie

    Los suelos duros y planos, así como los zapatos rígidos y muy de soporte, limitan claramente el movimiento natural de rodadura desde el talón, pasando por el mediopié, hasta el antepié. Debido al tiempo de reacción acortado de la musculatura del pie, tras el contacto del talón el pie a menudo se desploma hacia abajo de forma incontrolada, impidiendo la rodadura natural. Al mismo tiempo, las suelas rígidas y los revestimientos de suelo poco elásticos reducen el rango fisiológico de movimiento de los pies. Esta movilidad limitada hace que algunos músculos y articulaciones se sobrecarguen, mientras que otras zonas se activan demasiado poco. Las estructuras infrautilizadas pierden fuerza y estabilidad, lo que a largo plazo puede provocar una reducción de la musculatura y rigidez articular. La interacción de la musculatura del pie se desequilibra, originando desequilibrios musculares. Como consecuencia, malposiciones como pie valgo, pie plano valgo, pie cavo o pie transverso plano pueden desarrollarse o acentuarse con mayor facilidad.

Síntomas de las malposiciones del pie

Es importante mencionar que los siguientes listados recogen los síntomas más frecuentes en caso de malposición del pie. La lista no es completa ni concluyente y también pueden presentarse molestias atípicas. La manifestación de los síntomas depende, entre otros factores, del tipo de malposición, el grado de severidad, la duración de la carga incorrecta y la constitución física individual. Dado que las malposiciones del pie influyen en la estática de todo el aparato locomotor, las molestias pueden aparecer no solo en el pie, sino también en el tobillo, la rodilla, la cadera o la espalda. En caso de molestias persistentes o en aumento, debe consultarse a un profesional médico o terapéutico. Síntomas frecuentes en malposiciones del pie:

  • Dolor general en el pie: dolor al caminar, estar de pie o con cargas prolongadas, a menudo en la zona del arco o del antepié.
  • Dolor en el pie dependiente de la carga: aumento de las molestias con recorridos largos, en la vida diaria o con actividad deportiva.
  • Dolor en el arco del pie: típico en pie plano valgo o pie plano; a menudo descrito como tirante o fatigante.
  • Dolor en el antepié: frecuente en pie transverso plano, especialmente bajo las cabezas de los metatarsianos.
  • Dolor en el talón: puede aparecer en diversas malposiciones, especialmente con una distribución de carga alterada.
  • Dolor en el lado interno o externo del pie: de intensidad variable según la malposición, p. ej., en pie valgo o pie cavo.
  • Dolor de tobillo: debido a la posición alterada del pie, a menudo se produce una mayor carga en el tobillo.
  • Dolor de rodilla o molestias de cadera: consecuencia de desviaciones del eje desencadenadas o intensificadas por una malposición del pie.
  • Dolor de espalda: especialmente en la zona lumbar por una estática alterada y cargas incorrectas.
  • Fatiga rápida de los pies: sensación de pies pesados o cansados ya tras una carga breve.
  • Dolor al iniciar la marcha: dolor al levantarse después de estar sentado o acostado durante tiempo prolongado, que mejora tras unos pasos.
  • Dolor por presión: dolor al usar determinados zapatos, especialmente en el antepié o el talón.
  • Callosidades y puntos de presión: engrosamientos cutáneos por carga desigual, típicos en pie transverso plano o pie cavo.
  • Hinchazón en el pie o el tobillo: sobre todo tras carga prolongada o al final del día.
  • Sensación de inestabilidad: sensación de que el pie se vence, especialmente en pie valgo o con debilidad muscular.
  • Limitación del movimiento en el pie: menor movilidad de algunas articulaciones del pie por sobrecarga o infracarga.
  • Cambios en la forma de caminar: conducta inconsciente de protección o evasión al caminar.

Los síntomas mencionados de una malposición del pie pueden aparecer de forma aislada o combinada y aumentar con el tiempo. Sin tratamiento, una malposición del pie puede provocar molestias crónicas y daños secundarios en articulaciones adyacentes. Por ello, una evaluación temprana y una terapia específica son decisivas.

Terapias convencionales: qué ayuda con las malposiciones del pie

Para tratar una malposición del pie existen diversos enfoques terapéuticos convencionales. Las medidas indicadas a continuación constituyen una selección de formas de tratamiento habituales y no son exhaustivas. A menudo se combinan varios enfoques para aliviar molestias como dolor en el arco del pie, dolor de tobillo o fatiga de los pies. Se recomienda una evaluación médica para determinar la terapia adecuada de forma individual.
Opciones terapéuticas convencionales en malposiciones del pie:

  • Descarga y fases de reposo: la reducción temporal de actividades que cargan el pie puede aliviar molestias agudas. La carga debe reintroducirse de forma gradual.
  • Aplicaciones de frío o calor: el frío puede reducir inflamaciones agudas o dolor en el pie, mientras que el calor relaja músculos y fascias tensos.
  • Fisioterapia: ejercicios específicos mejoran la movilidad, fortalecen la musculatura del pie y la pierna y estabilizan el arco del pie.
  • Terapia manual: maniobras terapéuticas pueden liberar bloqueos articulares que a menudo aparecen con malposiciones del pie.
  • Ejercicios de estiramiento: estirar regularmente el tendón de Aquiles y la musculatura de pantorrilla y pie previene tensiones y apoya la forma natural del pie.
  • Ejercicios de fortalecimiento: desarrollar la musculatura del pie, tobillo y pierna estabiliza el arco y mejora la distribución de la carga.
  • Terapia farmacológica: analgésicos y antiinflamatorios alivian las molestias a corto plazo.
  • Vendas y ortesis: aportan estabilidad adicional, ayudan a corregir malposiciones y previenen eficazmente sobrecargas.
  • Plantillas ortopédicas: plantillas hechas a medida sostienen los arcos, pueden corregir una malposición y distribuyen la presión de manera uniforme.
  • Taping: las cintas kinesio pueden favorecer la estabilidad y aliviar el dolor en malposiciones como pie valgo o pie transverso plano.
  • Terapias físicas: ultrasonido o electroterapia pueden mejorar la circulación y la regeneración en el pie.
  • Reducción de peso: menos peso corporal disminuye la presión sobre el arco y los tobillos.
  • Terapia de inyección: en inflamaciones persistentes, se pueden aplicar localmente inyecciones de cortisona o ácido hialurónico.
  • Cirugía: en casos raros y graves, p. ej., pie plano o pie cavo muy pronunciados, puede ser necesaria una intervención quirúrgica.

Aunque muchas de estas medidas convencionales alivian las molestias, no eliminan de forma permanente las causas funcionales de la malposición. Las malposiciones del pie a menudo se originan por falta de movimiento, un estilo de vida sedentario, así como suelos duros y calzado rígido, que limitan la dinámica natural del pie. Aquí es donde interviene el modo de acción de kybun: ofrece un enfoque integral para estabilizar el arco del pie, activar la musculatura y reducir a largo plazo la carga sobre los pies.

Modo de acción de kybun: qué ayuda con las malposiciones del pie

Los productos kybun buscan compensar las consecuencias perjudiciales para la salud de los suelos duros y planos y del calzado rígido y de soporte, y al mismo tiempo abordar activamente la falta de movimiento y el estilo de vida sedentario. Gracias a la propiedad elástica y con efecto muelle de los productos kybun, los pies se descargan por un lado y se activan por el otro. Este doble efecto hace que, en primer lugar, se reduzcan los dolores en pie valgo, pie plano, pie transverso plano, pie cavo o pie plano valgo. Al mismo tiempo, se abordan a largo plazo las causas de una malposición del pie.

  • Distribución optimizada de la presión

    El pie puede hundirse en el material elástico con efecto muelle, de modo que toda la planta queda envuelta por la suela kybun. Así, los picos de presión se distribuyen uniformemente y se reducen claramente las cargas puntuales en el antepié y el talón. Especialmente en malposiciones como el pie transverso plano o el pie cavo, en las que a menudo surgen puntos de presión locales, esta distribución suave de la carga proporciona un alivio perceptible. Esto protege los pies, reduce la exigencia sobre las articulaciones y puede aliviar las molestias a largo plazo.

con kybun

sin kybun

Áreas azules/verdes: Carga de presión baja. Las plantas de los pies están protegidas y sometidas a menos presión.
Áreas amarillas: Carga de presión media. Para evitar callosidades y puntos de presión, asegúrese de aliviar la presión.
Áreas rojas: Presión excesiva. Conduce inevitablemente a reacciones de tensión crónica durante períodos prolongados.
  • Reducción del impacto de fuerzas mediante el efecto amortiguador

    Al apoyar el pie con zapatos kybun, el material elástico con efecto muelle se comprime. Al igual que un airbag, la suela compresible absorbe gran parte de las fuerzas que actúan. De este modo, los pies, los tobillos y los arcos se descargan notablemente y quedan protegidos frente a cargas incorrectas y sobrecargas.

  • Con el apoyo del talón, el pie puede hundirse suavemente en el material kybun, haciendo que la carga comience de forma retardada. Este retraso temporal permite que la musculatura estabilice activamente el arco del pie. Una musculatura bien activada protege tendones, ligamentos y articulaciones y apoya la alineación natural en caso de malposición del pie.

Ley de Newton

  1. Impacto de fuerza 1 al apoyar el talón con zapatos convencionales
  2. Impacto de fuerza 2 al apoyar el talón con zapatos kybun
  3. Fuerza en newtons
  4. Tiempo en segundos
  5. Caminar sobre un suelo plano y duro con zapatos kybun
  6. Caminar sobre un suelo plano y duro con otros zapatos
  • Activación de la musculatura del pie y la pierna

    Los pies deben realizar constantemente pequeños movimientos de compensación sobre la suela elástica con efecto muelle de kybun para mantener el equilibrio. Esto activa de manera específica la musculatura del pie y la pierna. Una musculatura fuerte estabiliza los arcos longitudinal y transversal, apoya la rodadura fisiológica y reduce la sobrepronación o la supinación. Así se corrigen malposiciones, se reducen déficits musculares y disminuyen las molestias al caminar o estar de pie.

Equilibrio y EMG

La capacidad de equilibrio se midió con una plataforma de fuerza a través del movimiento del centro de gravedad del cuerpo de delante hacia atrás (ant-post) y lateralmente (med-lat) durante la bipedestación. En paralelo, una electromiografía (EMG) registró la actividad muscular.

Con zapatos convencionales

  1. Actividad muscular reducida
  2. Rango de movimiento reducido del centro de gravedad del cuerpo

Con zapatos kybun

  1. Actividad muscular aumentada
  2. Rango de movimiento aumentado del centro de gravedad del cuerpo
  • Rodadura natural del pie y mayor rango de movimiento

    Al caminar con zapatos kybun, el pie se hunde suavemente en el material al apoyar el talón, haciendo que la carga se produzca con retraso. La musculatura circundante puede reaccionar activamente, estabilizar la articulación e iniciar un movimiento de rodadura controlado. De este modo se reduce el riesgo de sobrepronación en el pie valgo o de una carga incorrecta en el pie transverso plano. Al mismo tiempo, se utiliza el rango de movimiento de las articulaciones del pie y los dedos, se estiran suavemente los arcos longitudinal y transversal y se mejora la flexibilidad de los pies.

Caminar sin rodadura del pie

Caminar con rodadura del pie

  • Protección de las fascias

    Las fascias conectan el cuerpo, le dan forma, transmiten fuerzas y permiten un movimiento armónico. Si las fascias están tensas, adheridas o enmarañadas, este sistema funciona solo de manera limitada. La falta de movimiento, así como los suelos duros y el calzado rígido, favorecen estos cambios. Un suelo elástico con efecto muelle protege las fascias y permite el rango completo de movimiento de las articulaciones del pie. Los pies ruedan de forma más natural, y músculos, ligamentos y tendones trabajan activamente, se fortalecen y se protegen frente a cargas incorrectas y sobrecargas. La secuencia natural de movimiento estira suavemente las fascias, mantiene su movilidad y protege los pies de cargas de tracción y presión que pueden conducir a malposiciones.

  • Mejora de la circulación y regeneración

    El movimiento adicional sobre el material elástico con efecto muelle aumenta la circulación sanguínea alrededor de los pies. Se mejora el aporte de oxígeno y nutrientes y, al mismo tiempo, se eliminan sustancias proinflamatorias. Esto favorece la regeneración de articulaciones del pie, ligamentos, tendones y músculos, que en una malposición del pie están sometidos a cargas incorrectas y sobrecargas.

  • Fomento del movimiento y reducción del tiempo sentado

    Los productos kybun elásticos con efecto muelle aumentan el disfrute del movimiento, activan la musculatura y favorecen la circulación. A la vez, reducen la duración de actividades sedentarias, evitan acortamientos musculares y promueven la mecánica fisiológica del movimiento del pie. Cada paso fortalece el arco del pie, mejora la estabilidad y contribuye a compensar las malposiciones a largo plazo.

Consejos de uso en caso de malposiciones del pie

Antes de usar los zapatos kybun por primera vez, debería tener en cuenta algunos consejos de uso. La utilización correcta del calzado puede ayudar a aliviar molestias en pie valgo, pie plano valgo, pie transverso plano, pie plano o pie cavo y a activar de forma específica la musculatura.

  • Al principio, use los zapatos kybun solo durante el tiempo que su cuerpo lo permita. Si es necesario, haga pausas de uso cuando la musculatura del pie o de la pierna se fatigue o aparezcan molestias. El tratamiento de una malposición del pie requiere tiempo, ya que los músculos primero reaccionan y se adaptan a la activación.
  • Presione el talón lenta y controladamente en el material kybun para percibir la elasticidad de la suela. Encuentre un punto de carga en el que la malposición del pie, como p. ej. pie valgo o pie plano valgo, se alivie y no aparezca dolor. Al inicio, procure no forzar demasiado el movimiento de rodadura sobre el antepié para no sobrecargar el arco.
  • Al principio, dé pasos pequeños y planos para proteger el arco del pie y las articulaciones de los dedos. Especialmente en caso de molestias agudas en el mediopié o el antepié, al inicio debe reducirse el movimiento de rodadura. Con la habituación, puede aumentar poco a poco el rango de movimiento de los pies.
  • Asegúrese de que el pie no se incline ni hacia dentro (sobrepronación) ni hacia fuera (supinación). La suela elástica con efecto muelle favorece una distribución uniforme de la fuerza, estabiliza los arcos longitudinal y transversal y reduce las cargas incorrectas.
  • Utilice los zapatos kybun junto con ejercicios específicos de fortalecimiento y movilización de la musculatura del pie y la pierna. Esto favorece la estabilización del arco, apoya la mecánica natural del movimiento y potencia el efecto del calzado. Practicar con regularidad ayuda a compensar a largo plazo una malposición del pie y a reducir las molestias.
kybun benefits

Para principiantes de kybun

Al usar zapatos kybun, la marcha cambia de cuidadosa a natural. En el 90% de los casos esto ocurre sin problemas.

Ejercicios útiles en caso de malposiciones del pie

Para potenciar la eficacia de los zapatos kybun y aumentar la probabilidad de que se reduzcan las molestias por pie valgo, pie plano, pie plano valgo, pie transverso plano o pie cavo, recomendamos los siguientes ejercicios. La selección no es exhaustiva y puede complementarse con otros ejercicios. En general, durante los ejercicios las molestias no deben aumentar. Los «dolores» leves, agradables y liberadores son normales y deseables.
Los ejercicios se dividen en las siguientes áreas: “Caminar correctamente con zapatos kybun”, “Entrenamiento de longitud muscular”, “Rodillo de fascia” y “Fortalecimiento”. Idealmente, se combinan las áreas para tratar de forma sostenible la malposición del pie y mejorar la función del arco del pie.

Caminar correctamente con los zapatos kybun
La calidad de cada paso es decisiva para descargar los pies y corregir una malposición del pie a largo plazo.

Apoyo controlado del talón
Apoyo controlado del talón
  • Presionar el talón profundamente en el material elástico con efecto muelle para aprovechar la amortiguación y la activación muscular.
  • Encontrar un punto de carga en el que las molestias se reduzcan o no aparezcan.
  • Controlar la posición del pie para que no se incline ni hacia dentro ni hacia fuera.
  • Apoyar el mediopié y el antepié lentamente y de forma controlada.
  • Al inicio no forzar la rodadura activa sobre el antepié; centrarse en un apoyo fisiológico del talón.
Rodadura controlada
Rodadura controlada
  • Rodadura ligera y natural sobre el antepié.
  • Adaptar el rango de movimiento de forma individual.
  • Si es posible, aumentar lentamente el rango de movimiento sin provocar dolor.

Entrenamiento de longitud muscular
El estiramiento dirigido de la musculatura de pantorrilla, tibial y del pie ayuda a elevar el arco del pie y reduce la carga en caso de malposiciones.

Planta del pie
Planta del pie
  • Sujetar el pie con ambas manos.
  • Tirar activamente del antepié hacia la tibia para que se genere estiramiento en la planta del pie.
  • Mantener el ejercicio por pie 3× durante 30 segundos.
  • Realizar 1–2× al día.
Torsión del pie
Torsión del pie
  • Sujetar el pie con ambas manos.
  • Torsionar el pie en todas las direcciones posibles, utilizando el rango completo de movimiento de todas las articulaciones.
  • Mantener el ejercicio por pie 3× durante 30 segundos.
  • Realizar 1–2× al día

Rodillo de fascia
El entrenamiento de fascia favorece la elasticidad de la musculatura del pie y la pierna, optimizando así las relaciones de tensión en el pie.

Planta del pie
Planta del pie
  • Rodar activamente la planta del pie con rodillo o pelota de fascia desde los talones hasta justo antes de las cabezas metatarsianas. Evitar deliberadamente la almohadilla plantar si hay dolor intenso.
  • Realizar el ejercicio de forma lenta y controlada.
  • Adaptar la presión a la percepción personal, pero llegar hasta el umbral de dolor tolerable.
  • Rodar con mayor intensidad adherencias puntuales o mantener la posición en ese punto.
  • 3 minutos por pie.
  • Realizar 1–2× al día.
Musculatura de pantorrilla
Musculatura de pantorrilla
  • Una pierna flexionada y la otra sobre el rodillo de fascia. Aumentar la presión colocando ambas piernas. Aumentar aún más cruzando una pierna sobre la otra.
  • Si aparece dolor en la muñeca, el ejercicio también puede realizarse apoyándose en los antebrazos.
  • Rodar activamente la pantorrilla desde encima del talón hasta justo por debajo del hueco poplíteo.
  • Realizar el ejercicio de forma lenta y controlada.
  • Adaptar la presión a la percepción personal, pero llegar hasta el umbral de dolor tolerable.
  • Rodar con mayor intensidad adherencias puntuales o mantener la posición en ese punto.
  • Al menos 3 minutos por pie.
  • Realizar 1–2× al día.

Fortalecimiento
El entrenamiento de fuerza dirigido estabiliza el arco del pie, fortalece la musculatura del pie y la pierna y reduce las cargas incorrectas en pie valgo, pie plano, pie transverso plano, pie cavo o pie plano valgo.

Musculatura del pie: arco longitudinal
  • Ponerse de pie erguido con los pies a la anchura de las caderas.
  • Talón y almohadilla plantar mantienen contacto uniforme con el suelo.
  • Elevar lentamente el arco longitudinal sin que el talón o la almohadilla plantar pierdan contacto con el suelo.
  • Asegurarse también de que el movimiento provenga de los pies y que la elevación no se produzca por la rotación externa de las rodillas.
  • Mantener la posición en el punto más alto durante 4 segundos.
  • Bajar el pie de nuevo de forma controlada y lenta.
  • 3 series de 8–12 repeticiones por pie.
  • Realizar 2–3× por semana.

Antes

Después

Musculatura del pie: arco transversal
Musculatura del pie: arco transversal
  • Extender una toalla o similar de forma plana en el suelo.
  • Colocar el pie al inicio de la toalla.
  • Agarrar la toalla con los dedos y tirar de ella hacia el pie flexionando los dedos.
  • 3 series de 8–12 repeticiones por pie.
  • Realizar 2–3× por semana.
Ejercicios especiales

Ejercicios especializados

Para información sobre ejercicios especializados en el zapato kybun y los ejercicios básicos en la colchoneta kybun.

Sobre el autor

Kevin Zbinden es director del equipo médico de kybun Joya, tiene un máster en Ciencias del Deporte por la ETH de Zúrich y es propietario del centro de entrenamiento saludable vitalwerk.
Autor