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Artrodesis del tobillo

A continuación se describe la artrodesis del tobillo. En medicina, la rigidez de una o varias articulaciones se denomina artrodesis. Se explica qué se entiende por una rigidez articular en la zona del tobillo y por qué las artrodesis se consideran en determinadas situaciones. Se muestra qué causas pueden provocar una rigidez en el tobillo y qué molestias pueden ir asociadas. Además, se explican los síntomas típicos de una artrodesis del tobillo. Asimismo, se explica, basándose en el modo de acción de kybun, cómo las personas afectadas por una rigidez en el tobillo pueden aliviarse en la vida diaria.

 
Artrodesis del tobillo
AutorAutor: K. Zbinden

Definición 

¿Qué es una artrodesis del tobillo?

El tobillo, también llamado articulación del pie, forma la conexión entre la parte inferior de la pierna y el pie y es una de las articulaciones más sometidas a carga del cuerpo humano. Anatómicamente, el tobillo se divide en dos áreas principales:

  • Tobillo superior (OSG): está formado por la tibia, el peroné y el astrágalo. El OSG permite sobre todo la flexión y la extensión del pie.
  • Tobillo inferior (USG): el tobillo inferior se subdivide además en un tobillo inferior anterior y otro posterior. Se encuentra entre el astrágalo, el calcáneo y el navicular y es responsable, entre otras cosas, de los movimientos de giro e inclinación.
Dolor de tobillo
  1. Tibia
  2. Peroné
  3. Tobillo superior
  4. Astrágalo
  5. Tobillo inferior posterior
  6. Navicular
  7. Tobillo inferior anterior
  8. Calcáneo

Una artrodesis del tobillo es un procedimiento quirúrgico en el que una articulación dañada y dolorosa se inmoviliza de forma permanente. El término médico para la rigidez articular es artrodesis. El objetivo de una artrodesis es eliminar los movimientos dolorosos en la articulación afectada y mejorar así la capacidad de carga en la vida diaria. En la zona del pie y del tobillo, según el hallazgo, pueden considerarse distintas artrodesis. En algunos casos puede rigidizarse solo el tobillo superior (artrodesis OSG) o solo el tobillo inferior (artrodesis USG). También es posible la rigidez de ambas articulaciones si la función articular en el USG y el OSG está limitada. El objetivo siempre debe ser la máxima reducción del dolor con la mayor conservación posible de la función residual de las articulaciones.

En una artrodesis del tobillo, las superficies articulares implicadas se preparan y luego se fijan de manera que consoliden en una posición funcionalmente favorable. A menudo se utilizan tornillos u otros implantes. Con el tiempo, esto genera una unión ósea entre los huesos implicados. Aunque la articulación afectada queda limitada en su movilidad, en muchos casos el dolor disminuye de forma notable. Por ello, una artrodesis del pie se considera sobre todo cuando las medidas conservadoras ya no son suficientes y las molestias afectan gravemente a la calidad de vida.

Representación esquemática de una artrodesis OSG

Representación esquemática de una artrodesis OSG

Por lo general, la artrodesis del tobillo no se elige como primer tratamiento. Suele considerarse en lesiones articulares avanzadas, por ejemplo en artrosis grave o tras lesiones complejas. La artrodesis del tobillo se debate especialmente cuando el cartílago articular está muy desgastado y cualquier movimiento en la articulación provoca dolor. En determinadas situaciones también puede considerarse una prótesis de tobillo. Qué solución es más adecuada depende de varios factores, por ejemplo la edad, la carga en la vida diaria, la calidad ósea y si está afectado el tobillo superior o inferior.

Causa de la artrodesis del tobillo 

La causa de una artrodesis del tobillo suele ser un daño subyacente y muy avanzado de la articulación. La rigidez del tobillo suele considerarse cuando la articulación afectada es permanentemente dolorosa, inestable o está muy limitada en su función y las medidas conservadoras ya no aportan una mejoría suficiente. El objetivo de rigidizar el tobillo es eliminar el movimiento doloroso en la articulación y mejorar así la capacidad de carga en la vida diaria. A continuación se describen las causas más frecuentes que pueden conducir a una rigidez del tobillo.

  • Artrosis y desgaste avanzado del cartílago

    La causa más frecuente de una artrodesis del tobillo es una artrosis muy avanzada. En esta enfermedad articular degenerativa, el cartílago protector del tobillo se va desgastando progresivamente. Como consecuencia, las superficies articulares rozan cada vez más directamente entre sí. Esto provoca dolor, reacciones inflamatorias, limitaciones de movimiento y, a menudo, una sobrecarga cada vez mayor. Si la artrosis está muy avanzada y cualquier carga provoca molestias, el ortopedista puede recomendar una rigidez del tobillo.

  • Lesiones previas y secuelas de accidentes

    Las lesiones son una de las causas principales por las que se realiza una artrodesis del tobillo. Entre ellas se incluyen fracturas complejas en la zona del tobillo superior o inferior, lesiones graves de ligamentos, daños en el cartílago o inestabilidades crónicas tras esguinces de tobillo. Aunque estas lesiones se traten inicialmente, a largo plazo pueden alterar las superficies articulares, el eje articular o la distribución de la carga. Estos cambios aumentan el riesgo de desgaste precoz del cartílago, dolor crónico y degeneración articular progresiva. Si la función articular queda permanentemente afectada y otras terapias ya no son suficientes, una artrodesis del pie o del tobillo puede convertirse en una opción.

  • Desalineaciones y carga desigual

    Las desalineaciones en la zona del pie y del tobillo pueden provocar durante años una distribución desigual de la presión en la articulación. Algunas zonas se sobrecargan mientras que otras se utilizan demasiado poco. Esto aumenta la carga mecánica sobre el cartílago y las estructuras adyacentes. Estas desalineaciones pueden ser congénitas o desarrollarse tras lesiones, inestabilidades ligamentarias o desequilibrios musculares. Los cambios en el eje de la pierna o en el retropié también pueden modificar de forma desfavorable la carga sobre el tobillo.

  • Enfermedades inflamatorias y reumáticas

    No solo el desgaste, sino también las enfermedades inflamatorias pueden ser una causa de una futura artrodesis del tobillo. En enfermedades reumáticas o inflamaciones articulares crónicas puede producirse una irritación prolongada de la membrana sinovial, daños en el cartílago y cambios estructurales. Como resultado, la articulación pierde progresivamente movilidad y estabilidad. Si los procesos inflamatorios persisten durante mucho tiempo y destruyen gravemente la articulación, la rigidez del tobillo puede ser una posible opción para reducir el dolor y lograr una capacidad de carga estable.

Falta de movimiento y estilo de vida sedentario como factores favorecedores

El estilo de vida moderno no es la causa directa de las artrodesis, pero puede favorecer la aparición de molestias y cambios degenerativos que a largo plazo pueden desembocar en una rigidez. El tobillo necesita movimiento regular y variado para mantenerse móvil, resistente y estabilizado muscularmente. Si se utiliza demasiado poco de forma continuada, se producen varias adaptaciones desfavorables.

Falta de movimiento y estilo de vida sedentario

  • Disminución de la estabilización muscular

    El tobillo está guiado en gran medida por músculos, tendones y ligamentos. Con la falta de movimiento disminuye la estabilización activa. Como consecuencia, la articulación se controla con menor precisión, lo que puede aumentar la carga sobre determinadas superficies articulares.

  • Disminución de la movilidad articular

    Si el tobillo no se utiliza regularmente en todo su rango de movimiento, pierde movilidad. Con el tiempo, esto puede conducir a una rigidez funcional de la articulación. Si además existen artrosis o lesiones articulares previas, la situación puede empeorar aún más.

  • Aumento de la tensión en la zona articular

    Un estilo de vida sedentario favorece acortamientos y un aumento de la tensión en las cadenas musculares y fasciales de las piernas. Estas influyen directamente en la posición y movilidad del tobillo y pueden intensificar las sobrecargas.

  • Empeoramiento de la función articular en la vida diaria

    Cuando disminuyen la fuerza, la movilidad y la coordinación, el tobillo se carga de forma menos fisiológica en la vida diaria. A largo plazo, esto puede acelerar los daños existentes y acortar el camino hacia una futura artrodesis.

Suelos duros y planos y calzado rígido y de soporte

Las condiciones ambientales actuales también pueden contribuir a una evolución desfavorable en la zona del tobillo. Los suelos duros y planos y el calzado rígido y de soporte modifican la biomecánica natural de la marcha y pueden aumentar así la carga sobre la articulación.

Caminar sobre suelos duros

  • Mayor carga de impacto en el tobillo

    En superficies duras y planas, las fuerzas de apoyo se amortiguan solo de forma limitada. Estas fuerzas actúan directamente sobre el tobillo y pueden aumentar la carga sobre las superficies articulares.

  • Secuencia natural de movimiento limitada

    El calzado rígido y muy de soporte reduce el movimiento natural de rodadura del pie. La rigidez de los suelos agrava este problema, ya que el pie no puede hundirse al apoyar el talón. Esto suele llevar a un apoyo plano del pie en lugar de una rodadura activa. Como resultado, el tobillo suele cargarse en ángulos de movimiento similares, mientras que otras fases del movimiento apenas se utilizan. A largo plazo, esto puede contribuir a la sobrecarga y a la pérdida de movilidad.

  • Reducción de la actividad propia de la musculatura estabilizadora

    Cuando el calzado moderno asume parte del trabajo de estabilización, la musculatura circundante suele verse menos exigida. Los suelos rígidos y planos agravan esta situación, ya que los pies apenas necesitan adaptarse al suelo, lo que reduce la actividad muscular. Como consecuencia, puede disminuir la guía activa del tobillo, favoreciendo las sobrecargas.

Síntomas de la artrodesis del tobillo 

Es importante mencionar que las siguientes enumeraciones recogen los síntomas y consecuencias más frecuentes en relación con una artrodesis del tobillo. La lista no es completa ni exhaustiva y también pueden aparecer molestias individuales o atípicas. La intensidad depende, entre otras cosas, de qué articulación se haya rigidizado, es decir, si se ha realizado una artrodesis en el OSG o en el USG, de lo avanzado que esté el proceso de curación de la artrodesis y de lo bien que las articulaciones adyacentes se adapten a la carga modificada.

  • Movilidad limitada: el signo más frecuente de una artrodesis del tobillo es la disminución permanente de la movilidad en la articulación afectada. Según la localización, esto afecta sobre todo a la elevación y el descenso del pie o a los movimientos de inclinación y giro.
  • Cambio en el patrón de la marcha: tras una rigidez, el movimiento de rodadura del pie cambia. Muchas personas afectadas muestran un patrón de marcha adaptado, porque la falta de movimiento articular debe compensarse con otras articulaciones y estructuras. Especialmente en una artrodesis del OSG, a menudo se observa que la rodadura parece más rígida y menos fluida.
  • Dolor de carga en zonas adyacentes: aunque el dolor en la propia articulación rigidizada suele disminuir, pueden aparecer molestias en regiones vecinas, por ejemplo en el mediopié, la rodilla, la cadera o la espalda. La causa suele ser la distribución modificada de la carga.
  • Dificultad al iniciar la marcha: después de estar sentado o en reposo durante mucho tiempo, algunas personas afectadas informan de una sensación de rigidez o inseguridad en los primeros pasos. Esto afecta sobre todo a la función global del pie y del tobillo, y no solo a la articulación rigidizada.
  • Sensación de presión o molestias residuales tras la carga: especialmente en la fase de adaptación o durante el proceso de curación de la artrodesis, pueden aparecer molestias alrededor de la zona operada tras caminar o estar de pie durante mucho tiempo.
  • Hinchazón en la zona del tobillo: después de una operación, la hinchazón puede persistir durante bastante tiempo. También en fases posteriores el tobillo puede hincharse con la carga, especialmente si el pie aún no soporta la carga completa.
  • Capacidad de carga reducida: caminar durante mucho tiempo, estar de pie, subir escaleras o caminar sobre terreno irregular puede resultar difícil. Esto es especialmente cierto en la fase temprana tras la operación o si las articulaciones adyacentes ya están dañadas.
  • Inseguridad en terreno irregular: si ha sido necesario rigidizar el tobillo inferior o si la interacción de varias articulaciones del pie está limitada, caminar sobre superficies irregulares suele resultar más difícil.
  • Atrofia muscular y pérdida de fuerza: después de la operación y durante la fase de descarga, suele producirse un debilitamiento de la musculatura del pie y de la parte inferior de la pierna. Esto también puede influir en la sensación de estabilidad y control.
  • Patrones de compensación en el movimiento: muchas personas desarrollan inconscientemente movimientos de compensación para suplir la falta de movilidad. Como consecuencia, otras articulaciones o grupos musculares pueden sobrecargarse.
  • Signos de curación retrasada o complicaciones: el aumento del dolor, un enrojecimiento marcado, calor local, una hinchazón intensa persistente o la falta de aumento de la carga pueden indicar problemas en la evolución de la curación y deben ser evaluados por un médico.

Los síntomas mencionados en una artrodesis del tobillo pueden aparecer de forma aislada o combinada y cambiar con el tiempo. Lo decisivo es que no solo se considere la articulación rigidizada en sí, sino también la adaptación de las articulaciones adyacentes y todo el patrón de marcha. Un buen acompañamiento durante la evolución de la curación y el tratamiento posterior es importante para restablecer lo mejor posible la capacidad de carga en la vida diaria.

Terapias convencionales - Qué ayuda en la artrodesis del tobillo 

Para el tratamiento relacionado con una artrodesis del tobillo existen varios enfoques terapéuticos convencionales. Debe distinguirse si la rigidez del tobillo aún está planificada, si ya se ha realizado una artrodesis o si existen molestias durante el tratamiento posterior. Las medidas que se enumeran a continuación representan una selección de las formas de tratamiento habituales y no son exhaustivas. A menudo se combinan varios enfoques terapéuticos para aliviar el dolor, mejorar la capacidad de carga y apoyar el proceso de curación de la artrodesis. Se recomienda una evaluación médica para determinar de forma individual la terapia adecuada.

  • Reducción de la carga y descarga específica: una descarga temporal puede ayudar a calmar los estados de irritación en la zona del tobillo operado o gravemente dañado. Por lo general, la carga se vuelve a aumentar de forma gradual y controlada.
  • Inmovilización y uso de férulas: después de una artrodesis en el OSG o de una artrodesis del tobillo inferior, suele ser necesaria una fase de inmovilización con férula o calzado especial para que la consolidación ósea pueda desarrollarse sin interferencias.
  • Enfriamiento: las aplicaciones de frío pueden reducir la hinchazón y aliviar las molestias en la fase temprana tras una operación o en estados de irritación.
  • Tratamiento farmacológico: los analgésicos y antiinflamatorios pueden ayudar a corto plazo a reducir las molestias. Esto se aplica tanto antes de una artrodesis planificada como en el tratamiento posterior temprano.
  • Control de la herida y seguimiento médico: especialmente en la fase de seguimiento tras una artrodesis OSG y una artrodesis USG, son importantes los controles periódicos. En ellos se evalúan la cicatrización, la hinchazón, la capacidad de carga y la evolución de la consolidación ósea.
  • Control de imagen: las radiografías u otros procedimientos de imagen sirven para comprobar la evolución de la curación y determinar si se está formando la unión ósea deseada.
  • Fisioterapia: la fisioterapia es un componente central del tratamiento. Aunque la articulación rigidizada no recupera su movilidad, sí se movilizan las articulaciones adyacentes, se entrena el patrón de marcha y se fortalece la musculatura circundante.
  • Entrenamiento de la marcha: tras una rigidez del tobillo, el movimiento de rodadura del pie cambia. Un entrenamiento específico de la marcha ayuda a reducir movimientos de compensación desfavorables y a hacer que caminar sea más funcional en la vida diaria.
  • Ejercicios de fortalecimiento: el desarrollo específico de la musculatura del pie, la parte inferior de la pierna y la cadera mejora la estabilidad y ayuda a controlar mejor el patrón de marcha modificado.
  • Movilización de las articulaciones adyacentes: dado que tras una artrodesis otras articulaciones deben compensar más, es importante mantener lo más móviles posible el mediopié, la rodilla y la cadera.
  • Drenaje linfático y control de la hinchazón: en caso de hinchazón persistente, las medidas adecuadas pueden ayudar a mejorar el retorno y aliviar el tejido.
  • Vendajes, ortesis o calzado especial: según la fase del tratamiento, pueden ser útiles ayudas estabilizadoras para proteger la articulación y controlar la carga.
  • Plantillas ortopédicas y adaptaciones del calzado: después de una artrodesis del tobillo, a menudo se prescriben plantillas ortopédicas y adaptaciones del calzado para facilitar el movimiento de rodadura modificado y mejorar la distribución de la presión.
  • Aumento de la carga según un plan: después de una artrodesis, la paciencia es decisiva. Un aumento demasiado precoz o intenso de la carga puede interferir en la curación. Por ello, el incremento de la carga debe adaptarse siempre a la evolución de la curación.
  • Alternativas quirúrgicas: la artrodesis no es la única opción en todos los casos. Según la edad, el nivel de actividad y el estado de la articulación, también pueden considerarse otros procedimientos quirúrgicos. Entre ellos se incluyen intervenciones conservadoras de la articulación o, en casos seleccionados, una prótesis.

Muchas de estas medidas son importantes para aliviar las molestias y acompañar la evolución de la curación. Sin embargo, solo modifican de forma limitada las condiciones de carga cotidianas que actúan sobre el pie y el tobillo. Por ello, el objetivo de cualquier tratamiento debe ser no solo tener en cuenta la situación local de la articulación, sino también mejorar el patrón de marcha, la actividad muscular y la distribución de la carga en todo el aparato locomotor. El modo de acción de kybun actúa precisamente aquí y ofrece un enfoque complementario para el alivio funcional en la vida diaria.

Modo de acción de kybun - Qué ayuda en la artrodesis del tobillo 

Los productos kybun pretenden reducir las consecuencias perjudiciales para la salud de los suelos duros y planos y del calzado rígido y de soporte, así como abordar activamente la falta de movimiento y las actividades sedentarias. Gracias a la propiedad elástico-resorte de los productos kybun, por un lado se alivian los pies y el aparato locomotor y, por otro, se activan. En una artrodesis del tobillo, ya no se trata de la movilidad de la propia articulación rigidizada, sino de una distribución de la carga lo más favorable posible, un patrón de marcha funcional y el alivio de las estructuras adyacentes. Precisamente aquí puede actuar el modo de acción de kybun.
Es importante señalar que una artrodesis elimina de forma intencionada el movimiento en la articulación afectada. Los productos kybun no pueden restablecer ese movimiento articular perdido. Sin embargo, pueden ayudar a amortiguar mejor las condiciones de carga modificadas en la vida diaria y a apoyar funcionalmente la compensación a través del pie, la rodilla, la cadera y la espalda. Por ello, los zapatos kybun pueden ser útiles como ayuda complementaria en la vida diaria tras artrodesis del tobillo, ya que pueden contribuir al alivio mediante los siguientes efectos:

  • Reducción de la fuerza de impacto de los suelos duros y planos mediante efecto amortiguador

    Al pisar con zapatos kybun, el material elástico-resorte de la suela se comprime. De este modo, parte de las fuerzas que actúan se absorbe. Esto es especialmente relevante en una rigidez del tobillo, porque la falta de movilidad suele provocar una transmisión de fuerzas más dura. La amortiguación puede ayudar a reducir los picos de carga al caminar y estar de pie, aliviando así no solo la zona operada, sino también las articulaciones y tejidos adyacentes.

Newton Law

  1. Fuerza 1 al apoyar el talón con calzado convencional
  2. Fuerza 2 al apoyar el talón con zapatos kybun
  3. Fuerza en newtons
  4. Tiempo en segundos
  5. Caminar sobre suelo plano y duro con zapatos kybun
  6. Caminar sobre suelo plano y duro con otros zapatos
  • Tiempo adicional para la estabilización muscular

    Gracias al suave hundimiento al contacto del talón con el material elástico-resorte, la carga no comienza de forma brusca, sino con retraso. Este pequeño margen de tiempo puede ayudar a la musculatura a reaccionar antes y de forma más controlada. Esto es especialmente importante después de una artrodesis, porque el tobillo rigidizado ya no puede realizar movimientos compensatorios. Una musculatura mejor preparada puede mejorar la estabilidad al estar de pie y durante el movimiento de rodadura, aliviando así las articulaciones y estructuras adyacentes.

Newton Law

  1. Carga máxima tras el tiempo 1 al apoyar el talón con calzado convencional
  2. Carga máxima tras el tiempo 2 al apoyar el talón con zapatos kybun
  3. Fuerza en newtons
  4. Tiempo en segundos
  5. Caminar sobre suelo plano y duro con zapatos kybun
  6. Caminar sobre suelo plano y duro con otros zapatos
  • Activación de la musculatura del pie y de la parte inferior de la pierna

    La suela elástica-resorte exige a la musculatura del pie y de la pierna pequeños movimientos compensatorios constantes. Esto activa precisamente los grupos musculares que, tras una artrodesis, son especialmente importantes para el equilibrio, el control del paso y el alivio de las estructuras adyacentes. Una musculatura más activa y fuerte puede ayudar a controlar mejor el patrón de marcha modificado tras una artrodesis.

Equilibrio y EMG

La capacidad de equilibrio se midió con una plataforma de fuerza mediante el movimiento del centro de gravedad del cuerpo de delante hacia atrás (ant-post) y lateralmente (med-lat) al estar de pie. Paralelamente, una electromiografía (EMG) registró la actividad muscular.

Con calzado convencional

  1. Actividad muscular reducida
  2. Menor amplitud de movimiento del centro de gravedad del cuerpo

Con calzado kybun

  1. Actividad muscular aumentada
  2. Mayor amplitud de movimiento del centro de gravedad del cuerpo
  • Apoyo del movimiento de rodadura

    Tras una artrodesis del tobillo, el movimiento de rodadura del pie cambia inevitablemente, ya que el rango de movimiento posible en el tobillo está limitado. Los zapatos kybun con su suela elástica-resorte sirven en este caso como ayuda externa para la rodadura, con el fin de hacer que el patrón de marcha sea lo más natural posible. Esto puede ayudar a reducir movimientos de compensación desfavorables y a distribuir la carga de forma más uniforme sobre el pie y el eje de la pierna.

Caminar sin rodadura del pie

Caminar con rodadura del pie

La función de rodadura de la suela kybun permite una secuencia natural de movimiento a través del antepié. De este modo se aumenta el rango de movimiento del tobillo, las estructuras articulares se estiran suavemente y se mantienen flexibles, lo que mejora la capacidad de carga. Al mismo tiempo, se reducen las sobrecargas en el tobillo.

  • Protección frente a la disfunción fascial gracias a una secuencia de movimiento fisiológica

    A pesar de la movilidad reducida o eliminada en el tobillo rigidizado, una secuencia de movimiento fisiológica en el pie sigue siendo fundamental. Un movimiento de rodadura adaptado y controlado, así como la participación activa de la musculatura, favorecen la función de las estructuras blandas circundantes, especialmente del tejido fascial. De este modo pueden reducirse los estados de tensión y distribuir mejor la carga sobre las articulaciones, tendones y ligamentos vecinos. Esto contribuye a prevenir sobrecargas y a mejorar la función global del aparato locomotor en la vida diaria.

  • Distribución optimizada de la presión

    Al caminar y estar de pie con zapatos kybun, la planta del pie queda rodeada por el material elástico-resorte. De este modo mejora la distribución de la presión. Los picos de carga puntuales, que aparecen con más frecuencia tras una rigidez, pueden reducirse. Esto puede ser útil cuando, después de una artrodesis en el pie, determinadas zonas del pie se sobrecargan en exceso al caminar.

con kybun

sin kybun

Áreas azules/verdes: Carga de presión baja. Las plantas de los pies están protegidas y sometidas a menos presión.
Áreas amarillas: Carga de presión media. Para evitar callosidades y puntos de presión, asegúrese de aliviar la presión.
Áreas rojas: Presión excesiva. Conduce inevitablemente a reacciones de tensión crónica durante períodos prolongados.
  • Mejora de la circulación gracias a una mayor actividad de movimiento

    Debido a la inestabilidad controlada de la suela elástica-resorte y al movimiento de rodadura optimizado, se genera más actividad, lo que favorece la circulación de músculos, tendones y tejidos blandos. Especialmente después de una operación o durante el aumento progresivo de la carga, esto puede apoyar la regeneración y ayudar a reducir las tensiones musculares y la tendencia a la hinchazón.

  • Fomento del movimiento y reducción de las actividades sedentarias

    Los productos kybun pueden contribuir a que las personas afectadas vuelvan a moverse con más gusto y regularidad. Esto es especialmente importante porque la falta de movimiento tras una artrodesis puede provocar más debilidad muscular, inseguridad y patrones de compensación desfavorables. Más movimiento en la vida diaria puede ayudar a mejorar la capacidad de carga general.

En resumen, el modo de acción de kybun en una artrodesis del tobillo no pretende devolver la movilidad a la articulación rigidizada. Más bien, se trata de mejorar la situación de carga modificada en la vida diaria, apoyar el patrón de marcha de la forma más funcional posible y aliviar las estructuras adyacentes. Especialmente tras artrodesis o en caso de una rigidez articular existente en la zona del pie, esto puede ser un enfoque complementario útil.

Consejos de uso en caso de artrodesis del tobillo 

Antes de usar los zapatos kybun por primera vez después de una artrodesis del tobillo, debe tener en cuenta algunos consejos de uso. El uso correcto puede ayudar a gestionar mejor la carga modificada en la vida diaria y a aliviar las estructuras adyacentes. Es importante que los zapatos kybun solo se utilicen cuando hayan sido autorizados por un médico o terapeuta en el marco del tratamiento posterior.

  • Al principio, lleve los zapatos kybun solo durante el tiempo que su cuerpo lo permita. Introduzca pausas conscientes si aumentan las molestias o aparece un cansancio notable de la musculatura del pie y de la pierna. Especialmente después de una artrodesis, la adaptación requiere tiempo, porque cambian el patrón de marcha, la distribución de la carga y la actividad muscular. Debido a la propiedad activadora de los productos kybun, al principio pueden producirse las llamadas reacciones iniciales.
  • Presione el talón lentamente y de forma controlada contra el material elástico-resorte y perciba la flexibilidad de la suela. Intente encontrar un punto de carga en el que el pie se sienta seguro y no aparezca una irritación desagradable en la zona de la articulación operada. Después de una rigidez del tobillo, el movimiento de rodadura no debe forzarse, sino realizarse de forma tranquila y adaptada.
  • Realice pasos pequeños y controlados. Apoye el pie de forma consciente y segura para que la carga se asuma de manera uniforme. Al principio, preste especial atención a que el pie apoye plano y no se incline hacia dentro o hacia fuera. Esto es especialmente importante en una rigidez del tobillo inferior. Asimismo, al principio debe reducirse el movimiento de rodadura, que gracias a la suela kybun vuelve a ser posible, para que el tobillo y las estructuras situadas por encima no se sobrecarguen. La reducción del movimiento de rodadura es especialmente importante en una rigidez del tobillo superior. Con el aumento de la seguridad, el movimiento de rodadura puede incrementarse gradualmente para inducir una marcha lo más natural posible.
  • Asegúrese de que la carga sobre ambas piernas sea uniforme. Evite compensar de forma permanente hacia el lado sano, ya que esto puede provocar molestias adicionales en la rodilla, la cadera o la espalda. La suela elástica-resorte puede ayudar a distribuir la fuerza de forma algo más uniforme y a reducir los picos de carga bruscos.
  • No fuerce un aumento rápido de la marcha. Aumente la duración y la carga de forma gradual para que la musculatura, los tendones y las articulaciones adyacentes puedan adaptarse a la nueva situación. Especialmente después de artrodesis del tobillo, la paciencia es importante para no influir negativamente en la evolución de la curación.
  • Preste especial atención a un patrón de marcha controlado sobre terreno irregular. Si ha sido necesario rigidizar el tobillo inferior o si están afectadas varias articulaciones del pie, la adaptación a las irregularidades del suelo suele ser más difícil. Por ello, comience en la medida de lo posible sobre una superficie plana y segura y amplíe las exigencias solo con el aumento de la seguridad.
  • Combine el uso de los zapatos kybun con ejercicios específicos. Los ejercicios complementarios de fortalecimiento, movilidad y coordinación apoyan la estabilización del pie, la parte inferior de la pierna, la rodilla y la cadera. Esto ayuda a controlar mejor el patrón de marcha modificado y a reforzar el efecto de los zapatos. Los ejercicios deben realizarse con regularidad y adaptados a la capacidad de carga individual.
  • Observe la hinchazón y las reacciones a la carga. Puede aparecer una ligera reacción tras una carga poco habitual. Sin embargo, si el dolor, la hinchazón o la inseguridad aumentan claramente, debe reducirse la carga y, si es necesario, consultar la situación con un especialista.
  • Utilice los zapatos kybun como complemento en la vida diaria y no como sustituto del tratamiento médico posterior. Después de una artrodesis, los controles médicos, las pautas de carga y, si procede, la fisioterapia siguen siendo fundamentales para lograr el mejor resultado funcional posible.
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Para principiantes de kybun

Al usar zapatos kybun, la marcha cambia de cuidadosa a natural. En el 90% de los casos esto ocurre sin problemas.

Sobre el autor

Kevin Zbinden posee un Master of Science en Ciencias del Movimiento de la ETH de Zúrich, es director de larga trayectoria del equipo médico de kybun Joya y es responsable de los contenidos del Asesor kybun. Además, es propietario del centro de salud vitalwerk.
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